SOBRE MI PERSONA

Me llamo Marta y soy abogada especialista en derecho de familia, estudié Licenciatura de Derecho en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y un posgrado en Derecho matrimonial y canónico en el centro IDEC de la misma universidad, gracias al cual empecé a hacer prácticas en el bufete de las abogadas Sra. Pilar Mañé y Sra. Mª Antònia Rigat, especialistas en derecho matrimonial y de familia, donde estuve más de 10 años trabajando con ellas y formándome como abogada de familia, y después colaboré durante varios años con la abogada Sra. Mª Teresa Gallardo, también especialista en derecho de familia, pudiendo compaginar este trabajo con el de mis propios clientes, y finalmente decidí trabajar solo por mi cuenta.
Mi trayectoria profesional siempre ha estado vinculada al derecho matrimonial y de familia, y además soy miembro de la Sociedad Catalana de Abogados de Familia (SCAF), lo que me permite estar siempre al día de todas las novedades legales y jurisprudenciales.
Mi experiencia profesional en el mundo del derecho de familia también está ligada con el mundo de las terapias, lo que me permite entender que una ruptura de pareja no es simplemente un trámite burocrático, sino que se trata de resolver una situación personal delicada, sobre todo si hay hijos, y en este sentido mi intervención profesional consiste en hacer un seguimiento personalizado de cada caso en concreto, ofreciendo el acompañamiento que cada persona necesita.
Una ruptura de pareja comporta tener que decidir muchas cosas, como por ejemplo la guarda de los hijos y el plan de parentalidad, la vivienda familiar, las pensiones y otras obligaciones económicas, la división del patrimonio común, etc., lo que se denominan efectos o medidas de una separación o divorcio, que se pueden acordar de mutuo acuerdo entre las partes y serán aprobadas por la autoridad correspondiente, o bien se pueden solicitar por vía contenciosa de tal forma que será la autoridad judicial quien establezca estas medidas.
Considero que lo más conveniente para evitar conflictos mayores es intentar llegar a un acuerdo amistoso y pactar los efectos o medidas de la ruptura a través de un convenio regulador de mutuo acuerdo, pero esto no siempre es posible por motivos diversos. Si no se puede llegar a un acuerdo amistoso tendremos que recurrir a la vía contenciosa para poder obtener una resolución judicial, y en este supuesto te acompañaré durante la tramitación del proceso judicial y mi intervención profesional buscará siempre que el proceso no comporte un conflicto irreversible ni un desgaste ni sufrimiento innecesario para nadie.
Por tanto, si has decidido separarte, o te lo estás planteando, ven a verme y enfocaremos cómo resolver tu situación de la mejor manera posible.
